martes, 27 de enero de 2015

Ascenso Capítulo 5

Ascenso Capítulo 5
A él, por hacerme dudar, siempre.







Con el aire acariciando mi rostro nos desplazamos entre las transitadas calles de mi ciudad. Es la noche más hermosa que recuerdo, con la luna en forma de uña del pie. Las estrellas casi no se ven por las luces de la ciudad pero sé que están allí arriba, si subiera lo suficientemente alto podría observarlas brillar. La adrenalina corre como fuego por mis venas, no estoy segura de si por la sensación de ir sobre un arma mortal de dos ruedas o por poder sentir el calor de su cuerpo contra el mío.
La sensación de plenitud me invade totalmente, es como si por fin hubiera conseguido escapar de todo lo que formaba un nudo en mi garganta. Su olor hace que realmente crea que está aquí  que no es más mi imaginación buscándolo entre mis recuerdos.
Me apreté mas contra su cuerpo, con mis brazos envueltos fuertemente contra su espalda. Lentamente acerco mis labios a su oído no porque no crea que vaya a oírme sino porque realmente necesito más de su contacto.
    ¿A dónde me llevas? No es que me importe— me apresuro a decir.
    No estoy muy seguro, tú eres la experta en el lugar.
Bueno, yo solo quiero tenerlo cerco, y todo para mí, no quiero un público que me impida poner mis labios sobre los suyos todo el tiempo, no quiero sentirme avergonzada para desearlo.
Erick puede hacerme saltar a las estrellas y volver solo hablándome, mirándome pero lo que realmente me hacía estallar completamente era lo que lograba cuando me toca.
— ¿Dónde te estás quedando?— pregunto
    Un hotel— dice con un tono algo confuso
    Llévame allí.
No estoy segura pero casi puedo notar como la moto va un poco más rápido. ¿Oh es mi deseo que se eleva por minutos? Creo que me he vuelto adicta, sí ya me veo en algún grupo de esos a donde van la gente más trastornada de la sociedad, me visualizo en una de esas sillas que se doblan en medio de un circulo diciendo, me llamo Katherine y soy adicta a Erick Maclaing.
Estoy sonriendo como una tonta, expectante y deseosa de tenerlo para mí. Dándome espacio para olvidar el dolor de las semanas pasadas. No logro identificar exactamente que pasó hace media hora en mi casa, no quiero seguir jugando, no quiero que duela más. No puedo permitirme dejar pasar las oportunidades, no estoy dispuesta a hacerlo.
Con las manos entrelazadas, caminamos junto por el vestíbulo de mármol blanco del hotel Helena, nunca había estado aquí antes. Todo derrocha lujo, como todo en Erick, supongo que ya me había olvidado de todo lo que gira a su alrededor.
Entre las cuatro paredes del ascensor veo mi rostro reflejarse junto al de Erick, mis ojos están abiertos muy brillantes. Realmente me siento más feliz de lo que he estado en estos últimos días, me vuelvo a sentir completa, aunque parezca un cliché, supongo que hasta que no lo sientes no lo entiendes.
Erick juguetea con mis nudillos mirando algún punto fijo del suelo, parece nervioso, no estoy acostumbrada a verlo de esa forma, siempre es tan seguro. Estoy a punto de preguntar cuando la campanilla nos indica que llegamos al quinto piso.
Asiento cuando Erick nos detiene frente a una puerta de color blanco intenso, él abre la puerta y la mantiene para que yo entre primero. Miro la estancia perfectamente ordenada a excepción de unos boxes azules que descansan sobre el sillón azul.
Escucho la puerta cerrarse tras de mí y a Erick que se acerca distraídamente hacia la parte de la habitación que simula una barra de desayuno.
    ¿Quieres algo para beber? ¿Tienes hambre?— su voz tiembla, no soporto verle así de intranquilo.
    ¿Qué está mal?— pregunté sin poder resistirlo más.
    Nada… es solo que…— pasa sus manos sobre sus cabello, como cuando no sabe realmente que decirme—. Todo esto parece mentira, como si hubiera sido demasiado fácil… como si todo fuera acabarse de un momento a otro.
     ¿Fácil? No, Erick, absolutamente nada de esto ha sido fácil. He pasado noches enteras llorando, preguntándome cuanto más iba a soportar antes de perder todo lo que me quedaba.— Las palabras salen de mí a borbotones como si ya no las pudiera controlar—.  Te dije muchas veces que yo no quería esto, sufrir, que no sabía si podía soportarlo, pero fuiste tú el que no pidió permiso para meterte en mi vida y lograr que me volviera loca por ti— puedo ver su sonrisa que lo ilumina todo mientras pronuncio las palabras que él siempre quiere oír de mí. — pero estoy tan casada de luchar, de pelear contra todo, te quiero y quiero aprovecharte todo lo que pueda.
Erick se acerca a mí y me envuelve entre sus protectores brazos. Me da un suave beso, pero yo realmente quiero dos. Ya no puedo más, no un minuto más. Mis manos se enredan en su cuello mientras intento pegarlo más a mí, no quiero miedos, ni culpas, quiero olvidarme de todo  y eso solo lo consigo cuando él está enterrado en lo más profundo de mi cuerpo.
Llena de ansiedad busco más su calor, impregnarme de su olor, mi necesidad por él supera los límites conocidos. Lo deseo y no hay nada que pueda hacer para controlarme.
Hasta hace unas semanas el sexo no representaba nada para mí, desde que estoy con Erick el deseo solo se extiende por mi cuerpo todo el tiempo, no importa que esté seca o lejos siempre quiero más.
Mis rodillas tiemblan mientras me besa y envuelvo mis manos a su alrededor, rebusco entre su camisa y meto mis nos debajo para acariciar su abdomen perfecto, echaba de menos tanto poder tocar su piel firme. Erick desciende desde mis mejillas hasta el hueco de cuello provocándome pequeñas cosquillas. Sus caricias son sensuales y cuidados como dándome tiempo para adáptame a él, pero yo no quiero eso, quiero al Erick lleno de confianza, que sabe perfectamente cómo hacerme enloquecer. Quiero que me consuma con sus besos que me haga sentir la persona más hermosa cuando estoy entre sus brazos no quiero que dude.
    ¿Qué pasa?— pregunto apartándome de él
    No pasa nada, dulzura
    No soy idiota, esto no es como antes. ¿Es que ya no me deseas?— la pregunta se escapa entre mi labios y con ella mi miedo se refleja.
    Claro que no, Kathe. Yo nunca dejaré de desearte, de necesitarte de quererte solo para mí pero no quiero ir demasiado rápido y arruinarlo todo, otra vez.
    Oh, vamos, ¿no debería ser yo la que decida si vamos demasiado rápido? Yo soy la que ha tenido que lidiar con tus ex novias locas. Así que tienes que complacerme.
    Por favor, estoy siendo todo lo bueno que puedo. — Su voz es una súplica y sé que lo tengo él bolsillo solo tengo que presionar un poco más y tendré todo lo que quiero.
    Erick lo único que quiero es volver a sentirte dentro de mí, lo necesito para volver a sentirme completa.
Y entonces su boca vuelve a consumir la mía, exactamente igual que antes solo que ahora sus manos tienen vida propia y empiezan a arrancarme la ropa. Sus manos firmes acarician mis pechos por debajo de la camisa y todo mi cuerpo se enciende, esto es lo que quiero pasión, que su necesidad de mí sea como la mía por él.
Su camisa vuela hasta el otro extremo de la habitación y tengo acceso libre a su cuerpo y me tomo mi tiempo en acariciar cada centímetro de los músculos que envuelven su pecho y su espalda. Necesito tenerlo cerca, más porque no hay forma en que no me volviera totalmente loca cada vez que él me tuvo entre sus brazos.
No saco de mi cabeza como se sintieron mis labios cuando los besó en la playa o como se sintió mi cuerpo la primera vez que lo tuvo en su interior. Como desperté entre sus brazos con ganas de tenerlo junto a mí por siempre.
Erick me desnuda muy  deprisa, cuando quiero darme cuenta solo llevo puesta las bragas. Y mientras envuelve mi cuello con beso me alza sobre sus caderas y yo envuelvo mis pies a su alrededor mientras me lleva hasta la enorme cama en el centro de la habitación. Puedo sentir su dureza contra mí. Un dolor placentero se instala en el centro húmedo de mi cuerpo y mi deseo crece más si aún es posible, realmente necesito tenerlo dentro ya.
Erick me deja sobre la cama y se instala entre mis piernas y lleva su boca hasta mis pezones que están suplicando que su lengua los acaricie y cuando lo hacen los gemidos se escapan de mi boca. Es una sensación maravillosa la que me recorre.  
Siento sus labios bajar por mi vientre y hacer con su lengua círculos alrededor de mi ombligo. La humedad entre mis piernas está fuera de control, mi cuerpo exige desesperadamente que ponga su lengua más abajo, lo necesito justo ahora.
    Voy a saborearte, dulzura la necesidad se nota en su voz.
    Hazlo, maldita sea…
Su lengua recorre la línea de mi pelvis para depositar suaves besos en la parte interna de mi muslo derecho mientras mis jadeos ahogados inundan la habitación. La anticipación me está consumiendo hasta que finalmente su lengua se desliza entre mis pliegues, el sol las estrellas y cualquier constelación aparece frente a mí mientras persona mi clítoris entre sus dientes. Este hombre no solo sabe lo que hace sino que me está volviendo totalmente loca.

Mis dedos se entierran en su cabello e involuntariamente lo presiono más contra mí, noto mi orgasmo construyéndose en lo más profundo de mí ser con demasiada rapidez, con él todo  es más de lo que puedo soportar. Un pequeño mordisco en mi clítoris hace que me deje ir por completo.
Me falta el aire, no puedo respirar pero no estoy segura de que el oxígeno sea la cosa que más necesito ahora mismo, sigo deseándolo, el vació dentro de mí realmente lo quiere a él, lo mas enterrado en mí como sea posible. Veo en los ojos de Erick que quiere exactamente lo mismo.
Sus labios muerden el lóbulo de mi oreja u juguetea con la parte posterior de mi cuello. Sus manos acarician mis pechos y alinea su cuerpo con él mío, sus piernas se abren paso entre mis muslos y siento su erección chocar contra mi entrada.
    Te deseo tanto, Kathe, te quiero…—murmura colocando besos en mis brazos.
No puedo hablar, ninguna palabra sale de mis labios, quiero decirle que también le quiero pero no soy puedo hacer que las palabras salgan de mi boca. Veo a Erick rebuscar en sus pantalones mientras le miro confundida pero cuando me muestra el cuadrado plateado lo comprendo, él siempre va un paso por delante, siempre intentando protegerme.
    Déjame hacerlo— suplico, realmente quiero tocarlo.
Tiré rápidamente del paquete plateado para romperlo con mis dientes y deslicé muy lentamente el condón por todo su miembro erecto, tan perfecto.
    Nena, tienes que dejar de hacer eso, o no va a acabar muy bien.
Erick sostuvo mis manos, las colocó sobre sus hombros y me movió para que quedara sentada justo sobre sus caderas. Mis  labios buscaron los suyos mientras que él se iba introduciendo en mí, echaba de menos esto, Erick dentro de mí, donde siempre he querido.
Mis caderas encuentran su propio ritmo, guiadas por las fuertes manos de Erick que besa mi cuello como si no tuviera nada más importante. El aire que libera con sus gemidos me hace cosquillas en el cuello. El calor se extiende por mis brazos y mis piernas y el hueco que hay en mis estómagos se llena de deseo, necesito moverme más rápido. Mi orgasmo se construía muy rápido, sé que Erick sentía las contracciones de mi pelvis y él estaba tan cerca como yo.
De un solo giro, Erick me colocó de espaldas a la cama y él sobre mí, sus embistes tomaron un ritmo enloquecedor y la fricción dentro de mi cuerpo me hizo estallar en diez mil pedazos.
Con mi cuerpo totalmente cansado y saciado me centro en el contacto de mi piel contra las sábanas blancas y el sonido de su corazón. Si solo pudiera detener el tiempo, este es un momento perfecto que quiero atesorar por siempre.
    No tienes idea de cuánto te he echado de menos, cuanto te necesito— dice mientras besa mi cabeza.
    Si, lo sé porque yo siento lo mismo.
    Te quiero conmigo para siempre, dulzura, no puedo imaginarme estando lejos de ti. Por favor, no me hagas pasar por eso otra vez— su voz suplicante se va a apagando.
El dolor en su voz me es familiar porque yo sé cómo es sentir que el corazón está destrozado y la única cosa a la que aferrarte está a kilómetros de ti. Si yo pensaba que me dolía a mí, me encuentro que es aún más desgarrador cuando lo puedes ver en la persona que lo es todo para ti
Ver a Erick totalmente manso y desconsolado, luchando por mí casi como un niño que tiene miedo a la oscuridad. Me desgarra por completo saber que él me necesita de la misma forma que yo a él.
Lo atrapo entre mis brazos buscando su con tanto más de lo humanamente posible.
    Tú haces que mi vida gire como una noria y créeme, no quiero bajarme.
    ¡Maldición! Eres la cosa más sexy que he visto nunca.
    ¿Por qué no vienes y me lo demuestras?— pregunto poniéndome totalmente roja
Sus manos bajan hasta mis caderas y alinea perfectamente su erección contra mi vientre y todo empieza otra vez. ¿Alguna vez tendré suficiente de él?
Entrada la madrugada Erick me despierta para llevarme a casa pero yo me niego hasta que dice que mi madre podría preocuparse. Solo entonces me remuevo perezosa, vale, tengo más de veinte años, he mantenido a mi familia más de lo que debería pero aún así no me apetece nada explicarle a mi madre que he pasad la noche con Erick y menos aún pasar por la charla de sexo, otra vez.
Tomamos turnos para ducharnos porque con mis ánimos como compartamos la ducha no llego a mi casa ni de broma. Me estoy volviendo una desbocada otra vez. Intento que Erick me pida un taxi pero se niega a que me vaya sola, quiere llevarme él mismo pero yo no quiero subirme otra vez a ese cacharro infernal de dos ruedas. Finalmente tomamos un taxi junto, es un término medio, vamos progresando.
Es asombrosa la forma en la que el tiempo corre rápido cuando quieres congelar el tiempo. El taxi nos lleva hasta donde vivo mientras intento empaparme del olor de Erick, va a ser difícil dormir sin él junto  a mí.
   Ya te extraño— murmura mordique ando sus labios.
   Te veo mañana, lo prometo. Te quiero y recuerda que aunque mi cuerpo se aleje yo me quedó aquí, contigo.
Y se va en un descolorido taxi de color amarillo dejándome en una nube de deseo y anhelo.
La casa está totalmente a oscuras según puedo ver desde fuera, así que intento hacer el menor ruido posible mientras atravieso el salón y voy directamente a la cocina, necesito un vaso de agua muy fría si quiero relajarme para poder dormir algo. Mañana temprano tengo que ir a la biblioteca, me olvidado de decírselo a Erick.  
Laura está en la cocina cuando entro y me da un susto de muerte ¿es que no puede encender una luz? Estoy a punto de gritarle cuando veo que ni siquiera es consciente de que he llegado, está murmurando para sí misma como si quisiera triturar a alguien solo con sus palabras.
   Eh ¿a quién hay que matar?
   A ese policía estúpido, con más valores que nadie— todo suena como una cantidad monumental de palabrotas.
   ¿Qué pudo hacerte?— pregunto empezando a preocuparme.
   Ese, ese es su problema no me ha hecho nada. — Suena como un cachorrito abandonado bajo la lluvia —. No quiere acostarse conmigo.
Mis carcajadas inundan la habitación, no puedo evitarlo, es demasiado absurdo, teniendo en cuenta lo que he visto unas horas antes en mi sofá. Laura parece lo suficientemente molesta como para fulminarme con la mirada, así que respiro profundamente intentando dejar de reírme y parecer compasiva.
   Aunque es evidente que tú no tienes el mismo problema
   No, no lo tengo— le aseguro divertida.
   Perra con suerte. 
   Seamos serias, has pasado por demasiados cosas en los dos últimos días, Dereck solo intenta ser un caballero y darte espacio, después de todo hace mucho que no lo ves.
   ¿Pero porque tienes que ser tan molestamente sensata?— me reclama— Yo solo… esto va a sonar cursi, pero sé que Dereck no es como Carlos, no quiero tiempo.
   No siempre se tiene lo que se quiere.
   Claro, la señorita, acabo de tener un orgasmo, sí que puede decir eso.
   Vamos, el sexo no lo es todo en la vida, tú estabas incluso más asustada que yo, de realmente dejar entrar a alguien y no, no me refiere a sexo, a dejar que alguien te quiera de verdad y al parecer a Dereck no vas a poder solo seducirlo…
Ella no contesta, así que le doy un beso en la mejilla y subo a mi habitación. Laura necesita tiempo para pensar y yo, bueno, voy a dormir bien por primera vez en semanas.



El olor a tortitas me despierta, Laura quemaría hasta el agua, así que debe ser mamá, hace tanto tiempo que no hace el desayuno para nosotras. Bajo a toda prisa por las escaleras y en la entrada de la cocina mi estómago gruñe, me encantan las tortitas que prepara.
             Oh, ya te habías tardado, vamos, ayúdame.
             Buenos días, mamá. —digo mientras beso su mejilla. — Huele maravillosamente.
             ¿Puedes poner el beicon dentro del horno?
             Claro.
Una vez pongo el tiempo exacto para el bacon voy hasta la nevera y me bebo un gran vaso de agua mientras mi madre empieza a batir los huevos. Mi teléfono suena justo en ese momento.
             Hola, dulzura.
             Erick— mi madre sonríe al ver mi rostro.
             Quiero invitarte a desayunar, además… estaba pensando en comerme el postre sobre tu estómago—.  El calor recorre mi cuerpo y siento mis mejillas arder.
             Lo siento, cariño, pero mamá está haciendo de comer para nosotras…
Me apetece mucho ver a Erick, ahora que estamos juntos de nuevo, no puedo esperar lo suficiente para estar a su lado, pero realmente necesito pasar más tiempo con mamá.
   Oh, vamos, invita al chico a comer, quiero conocerlo.
   Espera un segundo— digo a Erick, antes de tapar el teléfono.
Miro a mi madre inquisitivamente, no estoy muy segura de esto, no quiero que él se sienta presionado por tener que conocer a mi madre, aunque por otro lado, el ya lo ha sugerido.
    ¿Estás segura, mamá?
    Claro, Katty, no quiero que el verano acabe antes de que te vayas con ese chico, sin que lo conozca.
    Mi madre quiere que vengas a desayunar con nosotras, ¿quieres venir?
    ¿En serio? Estaré allí en diez minutos. Te quiero. — antes de que pudiera contestarle ya ha colgado.
Con una sonrisa que no puedo controlar en el rostro, apago el horno dejando dentro el bacon para que no se enfríe. Estoy bastante eufórica, él va a venir, va a conocer a mi madre.
    Cariño, yo terminaré esto, sube a cambiarte de ropa.
    Oh dios, voy echa un desastre— digo mientras miro mi reflejo en el microondas.
    Oh, vamos, seguro que él ya te ha visto pero. —el tono sugerente de su voz no me pasa desapercibido.

    ¡Mamá!— me quejo mientras subo las escaleras.





Hola:
Lamento la tardanza del Capítulo, peor le he estado dando muchas vueltas a como continuar la historia y he cambiado por completo la idea inicial, espero que les guste. 
No olviden Comentar para saber si les parece y seguidme en facebook como Katherine Delight.