Ascenso Capítulo 5
A él, por hacerme dudar, siempre.
Con el aire acariciando mi rostro nos desplazamos entre las
transitadas calles de mi ciudad. Es la noche más hermosa que recuerdo, con la
luna en forma de uña del pie. Las estrellas casi no se ven por las luces de la
ciudad pero sé que están allí arriba, si subiera lo suficientemente alto podría
observarlas brillar. La adrenalina corre como fuego por mis venas, no estoy
segura de si por la sensación de ir sobre un arma mortal de dos ruedas o por
poder sentir el calor de su cuerpo contra el mío.
La sensación de plenitud me invade totalmente, es como si por fin
hubiera conseguido escapar de todo lo que formaba un nudo en mi garganta. Su
olor hace que realmente crea que está aquí
que no es más mi imaginación buscándolo entre mis recuerdos.
Me apreté mas contra su cuerpo, con mis brazos envueltos fuertemente
contra su espalda. Lentamente acerco mis labios a su oído no porque no crea que
vaya a oírme sino porque realmente necesito más de su contacto.
—
¿A dónde me llevas? No es que me importe— me apresuro a decir.
—
No estoy muy seguro, tú eres la experta en el lugar.
Bueno, yo solo quiero tenerlo cerco, y todo para mí, no quiero un
público que me impida poner mis labios sobre los suyos todo el tiempo, no
quiero sentirme avergonzada para desearlo.
Erick puede hacerme saltar a las estrellas y volver solo
hablándome, mirándome pero lo que realmente me hacía estallar completamente era
lo que lograba cuando me toca.
— ¿Dónde te estás quedando?— pregunto
—
Un hotel— dice con un tono algo confuso
—
Llévame allí.
No estoy segura pero casi puedo notar como la moto va un poco más
rápido. ¿Oh es mi deseo que se eleva por minutos? Creo que me he vuelto adicta,
sí ya me veo en algún grupo de esos a donde van la gente más trastornada de la
sociedad, me visualizo en una de esas sillas que se doblan en medio de un
circulo diciendo, me llamo Katherine y soy adicta a Erick Maclaing.
Estoy sonriendo como una tonta, expectante y deseosa de tenerlo
para mí. Dándome espacio para olvidar el dolor de las semanas pasadas. No logro
identificar exactamente que pasó hace media hora en mi casa, no quiero seguir
jugando, no quiero que duela más. No puedo permitirme dejar pasar las
oportunidades, no estoy dispuesta a hacerlo.
Con las manos entrelazadas, caminamos junto por el vestíbulo de
mármol blanco del hotel Helena, nunca había estado aquí antes. Todo derrocha
lujo, como todo en Erick, supongo que ya me había olvidado de todo lo que gira
a su alrededor.
Entre las cuatro paredes del ascensor veo mi rostro reflejarse
junto al de Erick, mis ojos están abiertos muy brillantes. Realmente me siento
más feliz de lo que he estado en estos últimos días, me vuelvo a sentir
completa, aunque parezca un cliché, supongo que hasta que no lo sientes no lo
entiendes.
Erick juguetea con mis nudillos mirando algún punto fijo del
suelo, parece nervioso, no estoy acostumbrada a verlo de esa forma, siempre es
tan seguro. Estoy a punto de preguntar cuando la campanilla nos indica que
llegamos al quinto piso.
Asiento cuando Erick nos detiene frente a una puerta de color
blanco intenso, él abre la puerta y la mantiene para que yo entre primero. Miro
la estancia perfectamente ordenada a excepción de unos boxes azules que
descansan sobre el sillón azul.
Escucho la puerta cerrarse tras de mí y a Erick que se acerca
distraídamente hacia la parte de la habitación que simula una barra de
desayuno.
—
¿Quieres algo para beber? ¿Tienes hambre?— su voz tiembla, no
soporto verle así de intranquilo.
—
¿Qué está mal?— pregunté sin poder resistirlo más.
—
Nada… es solo que…— pasa sus manos sobre sus cabello, como cuando
no sabe realmente que decirme—. Todo esto parece mentira, como si hubiera sido
demasiado fácil… como si todo fuera acabarse de un momento a otro.
—
¿Fácil? No, Erick,
absolutamente nada de esto ha sido fácil. He pasado noches enteras llorando,
preguntándome cuanto más iba a soportar antes de perder todo lo que me
quedaba.— Las palabras salen de mí a borbotones como si ya no las pudiera
controlar—. Te dije muchas veces que yo
no quería esto, sufrir, que no sabía si podía soportarlo, pero fuiste tú el que
no pidió permiso para meterte en mi vida y lograr que me volviera loca por ti—
puedo ver su sonrisa que lo ilumina todo mientras pronuncio las palabras que él
siempre quiere oír de mí. — pero estoy tan casada de luchar, de pelear contra todo,
te quiero y quiero aprovecharte todo lo que pueda.
Erick se acerca a mí y me envuelve entre sus protectores brazos. Me
da un suave beso, pero yo realmente quiero dos. Ya no puedo más, no un minuto
más. Mis manos se enredan en su cuello mientras intento pegarlo más a mí, no
quiero miedos, ni culpas, quiero olvidarme de todo y eso solo lo consigo cuando él está
enterrado en lo más profundo de mi cuerpo.
Llena de ansiedad busco más su
calor, impregnarme de su olor, mi necesidad por él supera los límites
conocidos. Lo deseo y no hay nada que pueda hacer para controlarme.
Hasta hace unas semanas el
sexo no representaba nada para mí, desde que estoy con Erick el deseo solo se
extiende por mi cuerpo todo el tiempo, no importa que esté seca o lejos siempre
quiero más.
Mis rodillas tiemblan mientras
me besa y envuelvo mis manos a su alrededor, rebusco entre su camisa y meto mis
nos debajo para acariciar su abdomen perfecto, echaba de menos tanto poder
tocar su piel firme. Erick desciende desde mis mejillas hasta el hueco de
cuello provocándome pequeñas cosquillas. Sus caricias son sensuales y cuidados
como dándome tiempo para adáptame a él, pero yo no quiero eso, quiero al Erick
lleno de confianza, que sabe perfectamente cómo hacerme enloquecer. Quiero que
me consuma con sus besos que me haga sentir la persona más hermosa cuando estoy
entre sus brazos no quiero que dude.
—
¿Qué
pasa?— pregunto apartándome de él
—
No
pasa nada, dulzura
—
No
soy idiota, esto no es como antes. ¿Es que ya no me deseas?— la pregunta se escapa
entre mi labios y con ella mi miedo se refleja.
—
Claro
que no, Kathe. Yo nunca dejaré de desearte, de necesitarte de quererte solo
para mí pero no quiero ir demasiado rápido y arruinarlo todo, otra vez.
—
Oh,
vamos, ¿no debería ser yo la que decida si vamos demasiado rápido? Yo soy la
que ha tenido que lidiar con tus ex novias locas. Así que tienes que
complacerme.
—
Por
favor, estoy siendo todo lo bueno que puedo. — Su voz es una súplica y sé que
lo tengo él bolsillo solo tengo que presionar un poco más y tendré todo lo que
quiero.
—
Erick
lo único que quiero es volver a sentirte dentro de mí, lo necesito para volver
a sentirme completa.
Y entonces su boca vuelve a
consumir la mía, exactamente igual que antes solo que ahora sus manos tienen
vida propia y empiezan a arrancarme la ropa. Sus manos firmes acarician mis
pechos por debajo de la camisa y todo mi cuerpo se enciende, esto es lo que
quiero pasión, que su necesidad de mí sea como la mía por él.
Su camisa vuela hasta el otro
extremo de la habitación y tengo acceso libre a su cuerpo y me tomo mi tiempo
en acariciar cada centímetro de los músculos que envuelven su pecho y su
espalda. Necesito tenerlo cerca, más porque no hay forma en que no me volviera
totalmente loca cada vez que él me tuvo entre sus brazos.
No saco de mi cabeza como se
sintieron mis labios cuando los besó en la playa o como se sintió mi cuerpo la
primera vez que lo tuvo en su interior. Como desperté entre sus brazos con
ganas de tenerlo junto a mí por siempre.
Erick me desnuda muy deprisa, cuando quiero darme cuenta solo
llevo puesta las bragas. Y mientras envuelve mi cuello con beso me alza sobre
sus caderas y yo envuelvo mis pies a su alrededor mientras me lleva hasta la
enorme cama en el centro de la habitación. Puedo sentir su dureza contra mí. Un
dolor placentero se instala en el centro húmedo de mi cuerpo y mi deseo crece
más si aún es posible, realmente necesito tenerlo dentro ya.
Erick me deja sobre la cama y
se instala entre mis piernas y lleva su boca hasta mis pezones que están
suplicando que su lengua los acaricie y cuando lo hacen los gemidos se escapan
de mi boca. Es una sensación maravillosa la que me recorre.
Siento sus labios bajar por mi
vientre y hacer con su lengua círculos alrededor de mi ombligo. La humedad entre
mis piernas está fuera de control, mi cuerpo exige desesperadamente que ponga
su lengua más abajo, lo necesito justo ahora.
—
Voy
a saborearte, dulzura la necesidad se nota en su voz.
—
Hazlo,
maldita sea…
Su lengua recorre la línea de
mi pelvis para depositar suaves besos en la parte interna de mi muslo derecho
mientras mis jadeos ahogados inundan la habitación. La anticipación me está
consumiendo hasta que finalmente su lengua se desliza entre mis pliegues, el
sol las estrellas y cualquier constelación aparece frente a mí mientras persona
mi clítoris entre sus dientes. Este hombre no solo sabe lo que hace sino que me
está volviendo totalmente loca.
Mis dedos se entierran en su
cabello e involuntariamente lo presiono más contra mí, noto mi orgasmo construyéndose
en lo más profundo de mí ser con demasiada rapidez, con él todo es más de lo que puedo soportar. Un pequeño
mordisco en mi clítoris hace que me deje ir por completo.
Me falta el aire, no puedo
respirar pero no estoy segura de que el oxígeno sea la cosa que más necesito
ahora mismo, sigo deseándolo, el vació dentro de mí realmente lo quiere a él,
lo mas enterrado en mí como sea posible. Veo en los ojos de Erick que quiere
exactamente lo mismo.
Sus labios muerden el lóbulo
de mi oreja u juguetea con la parte posterior de mi cuello. Sus manos acarician
mis pechos y alinea su cuerpo con él mío, sus piernas se abren paso entre mis
muslos y siento su erección chocar contra mi entrada.
—
Te
deseo tanto, Kathe, te quiero…—murmura colocando besos en mis brazos.
No puedo hablar, ninguna
palabra sale de mis labios, quiero decirle que también le quiero pero no soy
puedo hacer que las palabras salgan de mi boca. Veo a Erick rebuscar en sus
pantalones mientras le miro confundida pero cuando me muestra el cuadrado plateado
lo comprendo, él siempre va un paso por delante, siempre intentando protegerme.
—
Déjame
hacerlo— suplico, realmente quiero tocarlo.
Tiré
rápidamente del paquete plateado para romperlo con mis dientes y deslicé muy
lentamente el condón por todo su miembro erecto, tan perfecto.
—
Nena,
tienes que dejar de hacer eso, o no va a acabar muy bien.
Erick
sostuvo mis manos, las colocó sobre sus hombros y me movió para que quedara
sentada justo sobre sus caderas. Mis
labios buscaron los suyos mientras que él se iba introduciendo en mí,
echaba de menos esto, Erick dentro de mí, donde siempre he querido.
Mis
caderas encuentran su propio ritmo, guiadas por las fuertes manos de Erick que
besa mi cuello como si no tuviera nada más importante. El aire que libera con
sus gemidos me hace cosquillas en el cuello. El calor se extiende por mis
brazos y mis piernas y el hueco que hay en mis estómagos se llena de deseo,
necesito moverme más rápido. Mi orgasmo se construía muy rápido, sé que Erick
sentía las contracciones de mi pelvis y él estaba tan cerca como yo.
De un
solo giro, Erick me colocó de espaldas a la cama y él sobre mí, sus embistes
tomaron un ritmo enloquecedor y la fricción dentro de mi cuerpo me hizo
estallar en diez mil pedazos.
Con mi cuerpo totalmente cansado y saciado me centro en el
contacto de mi piel contra las sábanas blancas y el sonido de su corazón. Si
solo pudiera detener el tiempo, este es un momento perfecto que quiero atesorar
por siempre.
—
No tienes idea de cuánto te he echado de menos, cuanto te
necesito— dice mientras besa mi cabeza.
—
Si, lo sé porque yo siento lo mismo.
—
Te quiero conmigo para siempre, dulzura, no puedo imaginarme estando lejos de ti. Por favor, no me
hagas pasar por eso otra vez— su voz suplicante se va a apagando.
El dolor en su voz
me es familiar porque yo sé cómo es sentir que el corazón está destrozado y la
única cosa a la que aferrarte está a kilómetros de ti. Si yo pensaba que me
dolía a mí, me encuentro que es aún más desgarrador cuando lo puedes ver en la
persona que lo es todo para ti
Ver a Erick
totalmente manso y desconsolado, luchando por mí casi como un niño que tiene
miedo a la oscuridad. Me desgarra por completo saber que él me necesita de la
misma forma que yo a él.
Lo atrapo entre
mis brazos buscando su con tanto más de lo humanamente posible.
—
Tú haces que mi vida gire como una noria y créeme, no quiero
bajarme.
—
¡Maldición! Eres la cosa más sexy que he visto nunca.
—
¿Por qué no vienes y me lo demuestras?— pregunto poniéndome
totalmente roja
Sus manos bajan
hasta mis caderas y alinea perfectamente su erección contra mi vientre y todo
empieza otra vez. ¿Alguna vez tendré suficiente de él?
Entrada la
madrugada Erick me despierta para llevarme a casa pero yo me niego hasta que
dice que mi madre podría preocuparse. Solo entonces me remuevo perezosa, vale,
tengo más de veinte años, he mantenido a mi familia más de lo que debería pero
aún así no me apetece nada explicarle a mi madre que he pasad la noche con
Erick y menos aún pasar por la charla de sexo, otra vez.
Tomamos turnos
para ducharnos porque con mis ánimos como compartamos la ducha no llego a mi
casa ni de broma. Me estoy volviendo una desbocada otra vez. Intento que Erick
me pida un taxi pero se niega a que me vaya sola, quiere llevarme él mismo pero
yo no quiero subirme otra vez a ese cacharro infernal de dos ruedas. Finalmente
tomamos un taxi junto, es un término medio, vamos progresando.
Es asombrosa la
forma en la que el tiempo corre rápido cuando quieres congelar el tiempo. El
taxi nos lleva hasta donde vivo mientras intento empaparme del olor de Erick,
va a ser difícil dormir sin él junto a
mí.
—
Ya te extraño— murmura mordique ando sus labios.
—
Te veo mañana, lo prometo. Te quiero y recuerda que aunque mi
cuerpo se aleje yo me quedó aquí, contigo.
Y se va en un
descolorido taxi de color amarillo dejándome en una nube de deseo y anhelo.
La casa está
totalmente a oscuras según puedo ver desde fuera, así que intento hacer el
menor ruido posible mientras atravieso el salón y voy directamente a la cocina,
necesito un vaso de agua muy fría si quiero relajarme para poder dormir algo.
Mañana temprano tengo que ir a la biblioteca, me olvidado de decírselo a Erick.
Laura está en la
cocina cuando entro y me da un susto de muerte ¿es que no puede encender una
luz? Estoy a punto de gritarle cuando veo que ni siquiera es consciente de que
he llegado, está murmurando para sí misma como si quisiera triturar a alguien
solo con sus palabras.
—
Eh ¿a quién hay que matar?
—
A ese policía estúpido, con más valores que nadie— todo suena como
una cantidad monumental de palabrotas.
—
¿Qué pudo hacerte?— pregunto empezando a preocuparme.
—
Ese, ese es su problema no me ha hecho nada. — Suena como un
cachorrito abandonado bajo la lluvia —. No quiere acostarse conmigo.
Mis carcajadas
inundan la habitación, no puedo evitarlo, es demasiado absurdo, teniendo en
cuenta lo que he visto unas horas antes en mi sofá. Laura parece lo
suficientemente molesta como para fulminarme con la mirada, así que respiro
profundamente intentando dejar de reírme y parecer compasiva.
—
Aunque es evidente que tú no tienes el mismo problema
—
No, no lo tengo— le aseguro divertida.
—
Perra con suerte.
—
Seamos serias, has pasado por demasiados cosas en los dos últimos
días, Dereck solo intenta ser un caballero y darte espacio, después de todo
hace mucho que no lo ves.
—
¿Pero porque tienes que ser tan molestamente sensata?— me reclama—
Yo solo… esto va a sonar cursi, pero sé que Dereck no es como Carlos, no quiero
tiempo.
—
No siempre se tiene lo que se quiere.
—
Claro, la señorita, acabo de tener un orgasmo, sí que puede decir
eso.
—
Vamos, el sexo no lo es todo en la vida, tú estabas incluso más
asustada que yo, de realmente dejar entrar a alguien y no, no me refiere a
sexo, a dejar que alguien te quiera de verdad y al parecer a Dereck no vas a
poder solo seducirlo…
Ella no contesta,
así que le doy un beso en la mejilla y subo a mi habitación. Laura necesita
tiempo para pensar y yo, bueno, voy a dormir bien por primera vez en semanas.
El olor a tortitas
me despierta, Laura quemaría hasta el agua, así que debe ser mamá, hace tanto
tiempo que no hace el desayuno para nosotras. Bajo a toda prisa por las
escaleras y en la entrada de la cocina mi estómago gruñe, me encantan las
tortitas que prepara.
—
Oh, ya te habías tardado, vamos, ayúdame.
—
Buenos días, mamá. —digo mientras beso su mejilla. — Huele
maravillosamente.
—
¿Puedes poner el beicon dentro del horno?
—
Claro.
Una vez pongo el
tiempo exacto para el bacon voy hasta la nevera y me bebo un gran vaso de agua
mientras mi madre empieza a batir los huevos. Mi teléfono suena justo en ese
momento.
—
Hola, dulzura.
—
Erick— mi madre sonríe al ver mi rostro.
—
Quiero invitarte a desayunar, además… estaba pensando en comerme
el postre sobre tu estómago—. El calor
recorre mi cuerpo y siento mis mejillas arder.
—
Lo siento, cariño, pero mamá está haciendo de comer para nosotras…
Me apetece mucho
ver a Erick, ahora que estamos juntos de nuevo, no puedo esperar lo suficiente
para estar a su lado, pero realmente necesito pasar más tiempo con mamá.
—
Oh, vamos, invita al chico a comer, quiero conocerlo.
—
Espera un segundo— digo a Erick, antes de tapar el teléfono.
Miro a mi madre
inquisitivamente, no estoy muy segura de esto, no quiero que él se sienta
presionado por tener que conocer a mi madre, aunque por otro lado, el ya lo ha
sugerido.
—
¿Estás segura, mamá?
—
Claro, Katty, no quiero que el verano acabe antes de que te vayas
con ese chico, sin que lo conozca.
—
Mi madre quiere que vengas a desayunar con nosotras, ¿quieres
venir?
—
¿En serio? Estaré allí en diez minutos. Te quiero. — antes de que
pudiera contestarle ya ha colgado.
Con una sonrisa
que no puedo controlar en el rostro, apago el horno dejando dentro el bacon para
que no se enfríe. Estoy bastante eufórica, él va a venir, va a conocer a mi madre.
—
Cariño, yo terminaré esto, sube a cambiarte de ropa.
—
Oh dios, voy echa un desastre— digo mientras miro mi reflejo en el
microondas.
—
Oh, vamos, seguro que él ya te ha visto pero. —el tono sugerente de
su voz no me pasa desapercibido.
—
¡Mamá!— me quejo mientras subo las escaleras.
Hola:
Lamento la tardanza del Capítulo, peor le he estado dando muchas vueltas a como continuar la historia y he cambiado por completo la idea inicial, espero que les guste.
No olviden Comentar para saber si les parece y seguidme en facebook como Katherine Delight.
