Ascenso Capitulo 4
A él, por hacerme dudar, siempre.

Conduzco a casa, en una nube, con mucha emoción
pero la misma cantidad de miedo. El hecho de que Erick esté aquí me hace muy
feliz, una explicación como la de Brooke no era algo que yo esperaba, entiendo
que existe una explicación razonable, entonces porque no puedo seguir adelante.
Entiendo la situación, incluso quiero perdonarlo pero realmente no lo consigo.
Supongo que cuando te destrozan el corazón no se puede arreglar todo con solo
lo siento.
De alguna forma pensaba que al alejarme a
kilómetros podría sacarlo todo de mí
pero al parecer las huellas de Erick están gravadas muy profundo. Solo puedo
pensar en sus labios, sus manos, su piel y en cómo sus palabras nublan
totalmente la parte coherente de mi mente. Siempre que él toca mi piel no puedo
evitar olvidar que no puede suceder.
Cuando llego a casa mi cabeza sigue pensando en
Erick, pero nada más mirar a la entrada puedo ver la imagen de mi madre junto
al señor Daniel alejándose en el coche de él. No hay forma de que pueda volver
a pasar por esto otra vez, tengo que aprender a superar mi pasado pero digamos
que estoy demasiado acostumbrada a las malas noticias.
Salgo de un salto hacia a casa cuando recuerdo
que he dejado a Laura sola en casa por todo el día, soy la peor amiga del
mundo, lo digo enserio. Ella está deprimida por la rotura de su compromiso y yo
la dejo sola en casa. Aunque ahora que recuerdo aún no se qué está pasando
entre ella y Dereck.
Abro de un empujón la puerta de casa y lo que veo
en el sofá va más allá de cualquier consideración que pueda tener con el
despecho de Laura. Esta sentada a horcajadas sobre Derek con sus cuerpos
fundiéndose. ¿Es que piensa tirárselo en el sofá de mi madre? Los niveles del
despecho superan mis creencias.
—
¿Laura?— pregunto confundida y
avergonzada. En serio, a veces creo que mi vida la controla algún grupo que
quiere que viva en una eterna comedia — ¿Me puedes explicar esto?
Ello se separan de un salto, en literalmente un
segundo están en lados opuesto de la habitación. Al menos parecen tener la decencia
de mostrarse avergonzados.
—
Lo siento, Katty, es que yo… bueno...
nosotros solo…
—
Tranquilo, Dereck, yo hablaré con
ella. — lo interrumpe, pero él la mira embobado.
—
Pasaré más tarde por ti. — Dice
mientras le sonríe. Dereck pasa por mi lado con aire avergonzado se detiene y
besa suavemente mi mejilla. —Lo siento, pero ella lleva años volviéndome loca.
Y entonces abandona la habitación dejando el
ambiente cargado de demasiadas emociones no resueltas. ¿Él dijo años, verdad?
Realmente la vida amorosa de Laura me está mareando, a su lado mi vida es,
casi, aburrida. Ayer estaba deprimida por culpa de que aquella cosa llega de
músculos, le pinta el cuerno y ahora está aquí liándose con Dereck, a quién se
supone que conoce ero que ayer mismo tuve que presentarle. En serio, mi cabeza
da vueltas.
—
¿Por qué razón el acaba de hablar de años?
Laura literalmente me ignora mientras se acomoda en el sofá
buscando comodidad la sonrisa delatora en su rostro es toda la prueba que
necesito para saber que está feliz peor aún así yo sigo sin entender nada de lo
que está sucediendo
—
Nos conocimos hace años,
cinco, quizás seis, no soy capaz de recordarlo—comienza—.Ya sabes estaba en un
estúpido campamento de verano en Michigan, uno de esos a los que mis padres me
mandaban porque no querían que me aburriera— suspira emocionada—. Dereck
también iba ese, él era guapo, mayor que yo, bueno en los deportes, tenía a
todas las chicas locas, ninguna sabíamos como atraerlo. Lo intentamos todo.
Bueno todo lo que intentas a los dieciséis, pasar delante de él en bañador,
acosarlo, mandarle notas, me avergüenzo de esos extremos.
¿A los dieciséis ?No se supone que por esa época ella solía salir
con Erick, la verdad es que no entiendo nada. Sobre todo que me parezca tan
natural que mi mejor amiga haya salido con el hombre del que estoy enamorada,
maldita sea esto es enfermizo, lo sé.
Pero teniendo en cuenta lo importante si Dereck la ignoraba, ¿por qué
razón el acaba de decir que ella lo tiene loco desde hace años?
—
¿Tú no eras la novia de Erick a los dieciséis?
—
Vale —ahora parece avergonzada—. La verdad es que rompimos ese
verano, pero no quería comentarlo… lo siento. Bueno la cuestión es que una noche estaba yo dándole de
comer al cachorro que tenía escondido junto al Lago.
Dereck me descubrió y yo le supliqué que no lo contara, el pobre animal estaba
herido y no quería que lo echarán. Él aceptó con la condición de que me dejara
cuidarlo, al final terminamos viéndonos cada noche, yo iba a verle a los
partidos de ffútbol más de una vez nos sentábamos a comen juntos.
Dios mío, si parece una historia de película, y con lo romántica
que es Laura para todo habrá caído loca por un chico de esa forma. Lo sé esto
va a acaba en desastre, lo aseguro.
—
Y entonces, ¿qué pasó?
—
Bueno, da la casualidad, que era estúpida e insegura, no quería
decirle que me gustaba y él, no paraba de repetir que era muy buena amiga. Al final del verano me largué
sin despedirme porque yo estaba enamorada él y él me veía como a una amiga.
Créeme a los dieciséis, era bastante tonta.
—
¿Y ahora no? ¿Eres tan lista que casi te lo comes en medio del
sofá?
—
Son tantos años de frustración sexual hacia él, vamos, Carlos era
bueno en la cama, pero no me quiero ni imaginar cómo va a ser hacerlo con
Dereck, se me hace agua la boca.
—
¡Laura!— la regaño mientras me pongo roja.
—
Oh, vamos, no me vengas con el cuento virginal. Además, me he
pasado los últimos años buscando hombres como Dereck, pero ya sabes, ¿para qué
estar con la mala copia de un perfecto idiota, pudiendo estar con el idiota original?
Ambas nos miramos
y reímos, de lo absurda y maravillosa que es la vida cuando sientes algo que te
emociona, que te despierta e ilusiona. A veces la esperanza está allí en un
baúl sin fondo con miedo a salir y gritar.
Le cuento sobre
Erick, sobre como apareció hoy, como casi estoy a punto de cerrar los ojos y
dejar que mi obsesión por él tome el completo control, porque realmente eso es
lo que más quiero. Ella no puede estar más emocionada hablando de porque Erick
está aquí y yo este cediendo, lo que no le cuento es que nunca he cedido,
siempre he querido que él luchara por mí, que quitara todos los miedos que me
abundan.
Laura sube a
ducharse porque Dereck va a llévala a cenar, espero que no acaben en una cita
doble con mi madre y el señor Daniel. Aún estoy un poco confundida con toda esa
historia, creo que tendré que hablar de nuevo con mi madre, pero antes tengo
que cumplir una promesa, tengo que llamarlo, tenemos que vernos.
Con manos
temblorosas rebusco en mi bolso para marcar el número de Erick, necesito que me
escuche, que me abrace que sepa que sigo queriéndolo pero que aún duele. Tiene
que entender que no puedo olvidar lo que pasó, que solo tiene que ayudarme a
superarlo, solo estando conmigo, dándome fuerzas, puedo parecer egoísta, pero realmente no
tengo mucho más que darle, no cuando yo ya le dí todo de mí.
El tono del teléfono contra mi oído me pone nerviosa, Erick
contesta tras el segundo sonido, casi como si estuviera esperando por mí.
—
Kathe…— y mi nombre en sus labios es el más sexy y mágico sonido.
—
Hola… te estaba llamando… es que quiero…— no pensaba que fuera tan
difícil—. Quiero que hablemos.
—
¿En serio?... Claro— parece tan entusiasmado que casi me siento
mal por hacerlo esperar—-. Vamos a cenar, te llevaré a donde quieras.
Sé que él solo
quiere tener una atención conmigo, quiere hacerme sentir cómoda y especial como
siempre, pero realmente no quiero exponer mi corazón en público, es más de lo
que puedo soportar, ya he tenido suficiente de eso.
—
Prefiero no tener público, ¿puedes venir a mi casa?
—
Claro, lo que quieras… — me parece tan raro escucharle cauto
cuando habla conmigo. — Te veré a las nueves, ¿te parece bien?
—
Sí, eso es perfecto.
—
Gracias, Kathe, te quiero— dice y cuelga.
Yo también te
quiero Erick, pero no soy lo suficientemente valiente como para decirlo.
Me quedo mirando
el teléfono cuando mamá entra sonriente, cual adolescente por la cocina. Me
reconforta tanto verla feliz, nada puede ser tan malo. Si me estoy arriesgando
con Erick, porque no puedo estar bien con que ella se arriesgue a una nueva
relación. Ella siempre va a tenerme, siempre voy a apoyarla. Tengo que aprender
a dejar las cosas pasar.
—
Hola cariño—dice mientras me besa en la mejilla
—
Mamá… lo siento mucho, por todo lo que dije ante… yo no tenía
derecho…
—
Katty… tienes todo el derecho a expresar tu opinión, pero cariño,
tienes que permitirme tomar mis propias decisiones, y equivocarme, justo como
tienes que hacerlo tú.
—
Lo sé mamá, te prometo que lo voy a intentar.
—
No solo hablaba de mí, tú también tienes que buscar la felicidad,
y créeme, no hay mayor alegría que ser libre en compañía.
—
He llamado a Erick, va a venir esta noche. — confieso algo
avergonzada.
—
Oh, eso está bien, si ese chico es lo suficientemente listo como
para apreciar lo que tiene, soy muy feliz, además, me muero de ganas de
conocerlo. Ahora, voy a arreglarme tengo una cita esta noche.
Son casi las
nueve, y mamá y Laura se han marchado hace ya un rato, estoy sola, creo que
esto es un poco más de la privacidad que tenía planeada. Ahora estoy nerviosa,
no logro recordar que era todo lo que iba a decirle.
Miro por la
ventana demasiado impaciente, emocionada por volverlo a ver, por tenerlo cerca.
Necesito respirar su mismo aire, tenerlo cerca y besarlo. No paro de pensar en
esos labios, en como su magnífico cuerpo se funde con él mío, estoy
derritiéndome por él, como siempre.
El ruido de una
motocicleta inunda toda mi calle, que se aproxima a toda velocidad, ¿a caso no
sabe que en esta calle viven varias familias de policías? eso es buscarse
problemas gratis. Para mi sorpresa la moto totalmente negra se detiene justo
frente a mi casa. El conductor va totalmente vestido de negro con vaqueros
ajustados y chaqueta de cuero, pero incluso antes de quitarse el casco sé quién
es. Puedo reconocer ese cuerpo en cualquier parte del mundo.
¿Qué diablos hace
Erick en una moto ?La verdad es que se ve totalmente delicioso, más de lo
normal. Luce perfectamente joven y peligroso, como esa clase de hombres con los
que tus padres te prohibirían salir en la secundaria. Como puede ser que solo
viéndolo de lejos ya este babeando.
Los efectos que él
produce sobre mi cuerpo van más allá de lo que yo pueda explicar o entender.
Todo lo que yo quiero es pegarme a él y que encontremos una forma en la que
nunca me separe. La vocecita que habita en mi subconsciente está deseando
tenerlo solo para ella.
Sigo expiándolo
desde la ventana cuando sus ojos se encuentran con los mío, me ha pillado. Ahora no solo parezco desesperada sino
también una maldita psicópata. Erick no parece notarlo, simplemente me mira con
esos ojos oscuros que me llevan al mismísimo infierno.
Abro la puerta con
las manos sudorosas, sin parar de imaginar en todas las maneras en las que esto
puede terminar en un desastre, con Erick y conmigo, a kilómetros de distancia,
otra vez. Nos miramos fijamente a los ojos desde lados opuestos de la puerta,
no le invito a entrar, no soy capaz de crear una frase.
Él se deleita
mirándome, sonríe sin parecer en absoluto molesto, incomodo o nervioso, y yo
estoy muriéndome, luchando contra las ganas de tirarme sobre él y suplicarle
que no me deje seguir perdiendo el tiempo.
Casi como si
supiera lo que pienso me tira contra sus brazos y su boca cubre la mía. Su boca
consume la mía, no es uno de esos besos tiernos que no me deja duda de que me
quiere, no es un suspiro devorador y sublime que busca arrancarme cualquier
pensamiento. Su lengua recorrer cada centímetro de mi boca que lo ha echado de
menos, mis manos se enroscan en su ello y mis piernas alrededor de su cintura.
Estoy tan desesperada por fundirme con el que pierdo cualquier conexión con la
realidad. Mi subconsciente solo murmura una y otra vez <más, más, más>.
De alguna forma
mientras su boca devora la mía Erick entra en casa y su espalda se estrella
contra la puerta cerrada pero no parece importarle cuando sus manos acarician
mi rostro, besa mi cuello mientras yo intento respirar disfrutando de la
sensación maravillosa de sus labios consumiéndome totalmente.
—
Te he echado tanto de menos, nena— murmura mientras besa mi
frente.
Y estoy muy segura
de echarle la culpa a la falta de oxigeno en el cerebro porque finalmente se lo
confieso.
—
Erick Maclaing, estoy total y perdidamente enamorada de ti.
Estoy alucinando
al escuchar el eco de mis propias palabras, de alguna forma Erick robó sin
permiso mi corazón, iluminó mi vida, me cambió totalmente la vida y ya no puedo
callarlo.
—
Me moría por escuchar eso. Por favor, prométeme que te vas a
quedar, Kathe dime que esto no es un adiós. — Ahora sus ojos lucen
desenfocados, preocupados.
—
No soy lo suficientemente fuerte… —admito— te necesito, estos días
han sido un infierno. No puedo
prometerte olvidar, necesito tiempo para sanar.
—
Oh, dulzura siempre que me permitas estar a tu lado, no me importa
esperar. Pretendo estar a tu lado para siempre.
Y la idea es muy
atractiva, por mucho que no quiera caer estoy ya en lo más fondo, no creo que
haya forma de que pueda quererlo más. No quería enamorarme y lo he hecho, no
quería sufrir y ya me ha pasado, no hay nada que me salga como lo he planeado y
no puedo estar más feliz por eso.
Ahora tengo otra
vez a Erick aquí mirándome como si fuera la cosa más hermosa del mundo, el
ideal de sus deseos en una persona, no pienso negarme a sentir nunca más.
—
¿Qué diablo haces en una moto?– pregunto de pronto.
—
Es mi nuevo medio de transporte, ayuda a mantenerte en contacto
con la realidad, últimamente he necesitado sentir que aún estoy vivo…. Es muy
difícil si tú no estás conmigo.
Siempre consigue
dejarme sin aire, hacer volar mi cabeza murmurando las palabras que me
enloquecen y que me hacen amarlo hasta lo inimaginable.
Nos sentamos
abrazados en el sofá, solo en silencio, necesito sentir que es real, que no es
un sueño, que todo vuelve a ser como se supone que debería ser. Me tomo mi
tiempo para mirar su rostro y acariciarlo, está tan sexy como siempre pero sus
ojos lucen cansados, las ojeras estropean su perfecto rostro. Las acaricio como
si con mis dedos pudieran desaparecer las marcas de cansancio.
—
No puedo dormir muy bien si no estás cerca— confiesa.
—
Yo tampoco. — digo sin pensarlo mucho.
Es la pura verdad,
mis noches sin él haciendo de almohada, llenándome con su calor son totalmente
insoportables, las lagrimas me inundan y el sueño me huye, no son más que una
tortura, no quiero seguir viviendo sin él estando cerca.
—
No quiero que este momento acabe, no quiero estar lejos de ti,
dulzura, te necesito a mi lado cuando me despierto por las mañas y cuando me
voy a la cama por la noche. Te quiero solo para mí. ¿No es eso muy egoísta?
—
No, quiero lo mismo, ahora mismo tú eres absolutamente todo lo que
quiero.
—
Entonces vámonos, por favor, solo esta noche, una noche para los
dos— casi suplica.
No existen muchas
cosas que pueda negarle a Erick. No te lo
niegues, por favor, suplica la vocecita desesperada que vive en lo más
profundo de mi alma, y por esta vez no pienso hacerlo. Esto es lo que quiero, y
lo que necesito para volver a sentirme completa y feliz.
—
Sí, iré pero que quede muy claro— le amenazo mientras me mira casi
con miedo, esperando mis condiciones— quiero muchísimas noches contigo.
—
Tampoco me amenaces— dice complacido y sonriente mientras me
arrastra fuera de mi casa.
Hoy es mi cumple, así que este es mi propio regalo para ustedes, espero que lo disfruten. Feliz fin de semana.
Recuerde dejarme un comentario, un mensajito en el chat del final de la página, visitar mi otro blog y seguirme en facebook como Katherine Delight.
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Felicidades ... Esperaba con ansia este capítulo ...
ResponderEliminarAnimo ...
Espero el siguiente ...
Muchas gracias, mañana mismo me pongo a trabajar en el siguiente.
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